Angelal

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El amor es una estación de preguntas y la luna lámpara de sombras sobre el cielo.

En mi voz de mujer




viernes, 4 de diciembre de 2015

ANUNCIACIÓN DEL DIVINO AMOR



UNA GENERACIÓN PARA LA RECONCILIACIÓN
Los invito a reflexionar en la necesidad de actuar como multiplicadores de espacios de reconciliación en cada uno de los territorios donde hagamos presencia a través de cada uno de los actos de nuestras vidas. El primer espacio de reconciliación está en nuestros hogares.

En la reconciliación cambiamos el modo como nos relacionamos y esto significa cambiar nuestras emociones, debemos pasar del resentimiento a la paz, de la arrogancia a la humildad, de la resignación a la ambición, de la invalidación al respeto, de la baja autoestima a la dignidad y del miedo a la confianza.
La emoción nos mueve a la acción, para cambiar nuestras emociones debemos reconocer en el otro un legítimo ser humano y aceptarlo desde la diferencia. Si todos tenemos alguna discapacidad, ¿ nos debemos ver desde la discapacidad
o desde la diferencia?. Si nos vemos desde la discapacidad somos excluyentes, en cambio sí nos reconocemos diferentes nos relacionamos desde el respeto.
Los convocamos a crear contextos nuevos lo cual exige ejercer nuevas formas de liderazgo que nos comprometa a partir del respeto y de la aceptación de las diferencias de los demás a contribuir en la construcción de una Colombia diferente.
La esencia del liderazgo de hoy depende de la calidad, de la atención y de la intención que un líder le da a cada situación.
La intención es algo más que un deseo, la intención se define como un plan deliberado que el líder asume para realizar una acción que lo llevará al resultado deseado.
Declaren con profunda convicción sus intenciones, hagan un plan que les asegure su realización y mantengan su intención como esa fuerza que le da sentido a la existencia.

Pero no es suficiente tener una intención si no está acompañada de la atención. La atención es una cualidad del ser humano que produce resultados sorprendentes. Solo los que observan con atención el mundo que los rodea pueden ver lo que no se ve.
Mirar con atención, oler con atención, escuchar con atención, hablar con atención y tocar con atención es extender la atención a todo el espacio sensorial. Debemos tener la capacidad de salirnos de un mundo que nos distrae permanentemente, que nos resta capacidad de acción y que nos impide realizar nuestros sueños porque tenemos una capacidad de atención disminuida o restringida.
Vivimos pendientes de muchas cosas a la vez y nos cuesta trabajo concentrarnos en lo fundamental porque no tenemos definidas nuestras intenciones.
La atención profunda nos lleva al campo de la conciencia y desde allí somos capaces de transformarnos y de transformar a otros.
El camino de un liderazgo transformador implica:
Escuchar lo que la vida nos pide que hagamos a partir de escucharnos a nosotros mismos y a los demás.

Observar, observar y observar el mundo que nos rodea con la mente y con el corazón abierto, sin miedos y sin prejuicios.

Sentir sabiendo que el amor es la única emoción que mejora la inteligencia y alienta nuestro espíritu.
Conectarnos con la intención y abrirnos a la intuición.
Actuar convocando a otros a crear juntos.

Celebremos con fe y optimismo el mundo que habitamos.


ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO