Angelal

Angelal
El amor es una estación de preguntas y la luna lámpara de sombras sobre el cielo.

En mi voz de mujer




miércoles, 8 de julio de 2020

Instrucciones para armar un príncipe azul











INSTRUCCIONES PARA ARMAR UN PRINCIPE AZUL
Es necesario tener un lápiz azul con punta delgada.
Deslizar suavemente en papel bambú, pintar la silueta deseada.
Puntear la forma del corazón y pintarlo de rojo encendido, no olvidar juguetear con la ternura de su sombra.
Crear su mirada con la profundidad del mar.
Vestirlo a la usanza antigua.
Colocar una capa que cubra la espalda.
Acariciar sus bucles delicadamente.
Pintar brillo en sus labios y hacerlo sonreír.
Escuchar solo palabras livianas y dulces.
Cuando quedes encantada, hazle la venia.
Retira el lápiz del papel y recuerda que los príncipes azules también se destiñen, su color se desprende desde la esquina del cuarto y el amor que pudo ser amor se va como una cometa perdida en la tarde.

ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO, poeta Colombiana, promotora cultural en Medellín









INSTRUCTIONS FOR ASSEMBLING A BLUE PRINCE
It is necessary to have a blue pencil with a thin tip.
Gently slide on bamboo paper, paint the desired silhouette.
Dot the shape of the heart and paint it bright red, not forgetting to play with the tenderness of its shadow.
Create his gaze with the depth of the sea.
Dress him up the old-fashioned way.
Put on a layer that covers the back.
Gently carerss his curls.
Paint glitter on his lips and make him smile.
Hear only light and sweet words.
When you are delighted, bow.
Remove the pencil from the paper and remember that the blue princes also fade, their color comes off from the corner of the room and the love that could be love leaves like a lost kite in the afternoon.

ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO, Colombian poet, cultural promoter in Medellín

martes, 7 de julio de 2020

Bálsamo dorado - poema



La panadera
recita a la tierra
su gozo
para amasar el pan
de las delicias.

Trigales de oro.

Pradera amada
en la madrugada
iluminada de verde.

La vida se rompe
se arruga
y estalla
en pedacitos de sol.

Pasea por otros mundos
su forma redonda
y transforma en masa
al instante
la magia del misterio.

En percusiones de luna
y en alegrías de fuego
se recoge la siembra.



Golden balm

The baker
recite to earth
her joy
to mold the bread
of delights.

Wheat fields of gold.

Beloved grassland
in early morning
iluminated with green.

Life is broken
wrinkled
and it explodes
in pieces of sun.

It walks
for other worlds
rounded in shape
and transforms mass into
instant
the magic of mystery.

On percussions of moon
and in joy of fire
the swing is collected.


viernes, 3 de abril de 2020

A la hora del vuelo - poema



A la hora del vuelo

Entre el ocaso y el alba
se alarga el ritual
y se horada el dolor.

Me desvanezco
cuando tanteas
mis labios
y buceas
en la sola dicha
besando la guarda
de mis senos.

Tu desnudez
inmaculada
retiene el amor
a la hora del vuelo.

Indultados ante la codeicia
de lo eterno
solos
en lentitud de vuelo
encontramos la ambrosia

de la muerte.

Ángela Penagos Londoño

domingo, 22 de marzo de 2020

Flor de mimosa poema


Flor de mimosa

Ángela Penagos

La parábola
aloja
la sombra alucinada
del amante.

La fragancia
ebria mudez
aguarda en celo.

Mi mano,
pequeña errante
pastorea mieles
mientras un colibrí
afuera
surca la nube.

Ahora liba
mi flor de sal
pubis fragil-
mimala
en la sumisión
de la madrugada.

El amor es un desvario
en la vela prendida
de la soledad.

lunes, 3 de febrero de 2020

LENTO VUELO- Poema de Ángela Penagos




Lento vuelo

Los pájaros viajan
serenos por los ojos que miran
el cortinaje del cielo.

Menos mal están ahí...
hacedores briosos
dibujan jeroglíficos
a la hora de los minaretes
en el poniente
colmados de esperas.

Llevan en su vuelo
madejas de cantos extranjeros
semillas de la tierra
y un solsticio de invierno
en las hojas del sol.

martes, 21 de enero de 2020

Flores para un desierto- poema




Flores para un desierto

Hablar de cosas íntimas
con los cangrejos
que van hacia adelante y atrás
mientras invento la vida
en la codicia del amor.

En el desierto se confunden
las pequeñas arenas
y hasta los cactus
ofrecen sombras detenidas
en el cobijo del silencio
y en el oasis marcado
por un fondo sin torrente.

La flor, es una inmigrante
que persiste en tierra seca
bajo la fuga de los vientos,
solo para el placer de los dioses
que hacen por ella
poca cosa.

Su florescencia
-canción de resistencia-
es el beso del tiempo
en sus raíces.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Susurros para la evolución - navidad



SUSURROS PARA LA EVOLUCIÓN

La noche se ha cerrado. La ciudad agotada y adolorida por la desigualdad y la miseria, donde las oportunidades son una historia
que recuerda una época donde el mundo de las posibilidades alimentan la mente de los habitantes de la tierra. Una ciudad donde
el hambre y la tristeza se conjugan en la profunda decepción de una vida sin sentido. La ciudad donde deambulan los seres humanos
como zombies acabando con todo lo que dignifica la vida humana.

Desplazados por los hombres que se declaraban las guerras, que imponían impuestos a los que no tenían con que pagarlos, que
confiscaban fortunas para concentrar la riqueza, que ordenaban arrestos y pretendían censurar todo aquello que no acataba las normas
de los poderosos y viéndose ya sin abrigo, María y José salieron de la inospitalaria ciudad y se refugiaron en una gruta que se en-
contraba al pie de la colina que miraba al cielo, un cielo lleno de estrellas y de luceros, que en la estela de sus movimientos
escribía con el polvo de las estrellas la ciudad del futuro, esa era la ciudad que estaban esperando todos aquellos que con fe seguían
creyendo en el poder de la raza humana.

Seguían a María y José, la mula que le había servido de humilde cabalgadura durante el viaje y en aquella cueva hallaron un manso buey
dejado allí probablemente por alguno de los caminantes que se habían ido a buscar hospedaje en la ciudad que no reconoció a los
mensajeros del cambio.

Este recinto natural iluminado por la luz del firmamento no habla de ese lugar donde no hay quien se queje de la pobreza, que habría
sido insufrible, ni de la riqueza que habría sido la forma más incomoda de la vulgaridad. La luz que José tiene en la mano ilumina
tenuemente ese pobrísimo recinto, ese pesebre lleno de paja que es figura progfética de las maravillas del mundo que está por llegar,
donde hombres y mujeres en la íntima y prodigiosa unión con Dios son conscientes de su compromiso con la historia que los escogió para
ser los artífices de un mundo diferente.

Pero ha llegado la medianoche, y de repente vemos dentro de ese pesebre, poco antes vacío, al divino Niño esperado, vaticinado, deseado
durante cuatro mil años con inefable anhelo como la encarnación de la esperanza y del sueño colectivo de una humanidad que necesita
vivir en paz.

A sus pies se postra su Santísima Madre, que no cabe de la dicha al sentirse elegida, bendita entre todas las mujeres, para ser la pre-
cursora de la nueva mujer, que no se deja esclavizar, que se valora y se proyecta como diferene+te, porque se reconoce como la protagonista
de un nuevo mundo que reclama una presencia femenina actuante, transformadora y líder de los procesos de cambio social, político y
económico.

José también se acerca y le rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imponderable oficio de padre, que ejemplifica al hombre
que no esclaviza, que no somete, que no destruye. El hombre nuevo que convoca y trabaja colaborativamente, sin distingo de edades, ni
de razas, ni de credos en la creación de una comunidad que habla un lenguaje distinto, que abandonó para siempre la narrativa de la
desconfianza, el miedo y el odio y que crea desde la solidaridad, la aceptación del otro, como un ser humano diferente.

La multitud de ángeles que desciende de los cielos a contemplar esa maravilla sin par, dejan estallar su alegría y hacen vibrar en los
aires las armonías de esa Gloria in Excelsis, que es el eco de la adoración que se produce en torno del Altísimo, hecha perceptible solo
en los susurros por un instante entregados a los oídos del planeta tierra.

Convocados por éllos, vienen en tropel los pastores de la comarca a adorar al recién nacido para presentarle su compromiso de cambio como
preparación para la nueva era. Ya brilla en el oriente la misteriosa estrella de Jacob y ya se pone en marcha hacia Belén la caravana
espléndida de los reyes magos, que dentro de pocos días vendrán a depositar a los pies del Divino Niño, el amor, la confianza y la fe en
el mundo que ya aparece en el horizonte.

Se escuchan los susurros de hombres y mujeres transformados: el futuro ya comenzó. Feliz navidad

Ángela Penagos Londoño.