Angelal

Angelal
El amor es una estación de preguntas y la luna lámpara de sombras sobre el cielo.

En mi voz de mujer




miércoles, 16 de enero de 2019

Serenata blanca





Serenata blanca

El cuerpo mece
milagros y leche
en el corazón
recién llovido.

La vida
habita en el vacio
atada al aliento
y a la cintura
del mundo.

Ángela Penagos Londoño

domingo, 6 de enero de 2019

Clavelín del aire - La planta que se las arregla sola



Clavelín del aire

Sobre la línea valerosa
de energía
un enjambre vegetal
se mece con el viento.

Pende de un hilo
telaraña equilibrista
en la mitad de la nada,
tan desprovista de color
muestra los guantes de hilo
novedad en la codicia
del perro.

Corsaria
aferrada a su luz
por el misterio que percibe.

Un montón de pájaros
intercepta el arca
-sombra suave-
en el movimiento infinito
de la vida.

Ángela Penagos Londoño

sábado, 29 de diciembre de 2018

Leer, la rueda de la vida por Ángela Penagos Londoño




Y aquí comienza la historia. Dejé en la escuela el vuelo de la infancia. Ahora vengo a recoger el tiempo de niña que quedó enredado en mis recuerdos porque es donde vine al mundo, aunque no fuera yo muy consciente de aquel momento sublime de hace tantísimos años para aprender a leer.

Recordándome pequeñita, con una cinta azul amarrada en mi ondulado cabello rubio, de ojos color miel y una pizca de travesura en la sonrisa. llegaba temprano a la escuela con la alegre esperanza que nos trae el recuerdo en la distancia.

Allí estaba aquella mujer de surcos y de piel como la tarde, mi maestra Elvira, maga de todas las mañanas en juegos de alfabetos, ábacos y algarabías, parada junto al tablero, sosteniendo entre sus manos la “Alegría de leer” escrita por Evangelista Quintana, una cartilla de lectura para el primer año escolar. Nos mostraba la primera página donde estaba dibujada una ala. Ella decía en voz alta: repitan conmigo: ala. Todas las niñas repetíamos a la vez ala. Era una especie de rezo laico. Hoy, después de casi toda una vida, escucho a mi espalda su voz hasta arrancar de mi cara el profundo rubor de la niñez.

El silabeo se iba juntando como un imán en la boca de la maestra cuando pronunciaba Mi mamá me mima. Yo veía como construía con la repetición antorchas de sol que me llenaban de placer el alma. Era una sensación de libertad y de conexión con mi ser real. La escuela era un pequeño universo, un mapa perdido en la inmensidad del planeta. Ella hacia de su oficio un juego en el que reía con ternura de emoción inconfesable cuando me escuchaba leer con voz alargada la palabra mamá.

Los domingos, cuando íbamos a misa, mi padre me ponía a leer los avisos gigantes que aparecían plantados en lugares altos escritos con grandes y rojas letras, para descubrir con asombro que su hija tenía la capacidad de unir en unos ojos extraviados las letras, primer escenario donde se materializaba la lectura en voz alta.

Ahora la mesa del comedor y las sillas de mi apartamento están llenas de libros. Juan Camilo mi hijo, pregunta que porqué acumulo tantos libros. Le contesto que es imposible dejar de hacerlo, es un hábito que adquirí desde los primeros balbuceos del lenguaje. Ellos son las voces que me acosan desde cualquier parte alborotando los silencios.

Me pregunto cómo sería mi mundo sin la lectura. Buen recuerdo maestra, cambiaste tu carga de palabras intercalando siempre párrafos y nombres, porque lo tuyo era más la magia de llevar y traer palabras de aquí para allá que dieron origen a nuevas búsqueda inaugurando en mí una pulsión de vida, donde la línea del lápiz se volvió cuerpo, mujer, niño, una suerte de axis mundi en la rueda de la vida.

Ángela Penagos Londoño
Presidente Red de Mujeres Artistas de Medellín
REMART
Manila, Valle de Aburrá
Con la energía de la luna menguante.

Medellín, Diciembre 27, 2018


martes, 20 de noviembre de 2018

Faraona de la poesía - Mi historia es un cuento


ANGELA PENAGOS
Faraona de la poesía

En aquellos tiempos Medellín, ciudad de montañas amarradas y cúspides de silencio, era habitada por familias numerosas.

Angie como la llamaban cariñosamente, vivía en Belén y su hogar estaba formado por Arturo, su padre, Lucía, su madre, Loly la abuelita y trece hermanos que bautizaron con nombres de príncipe.

Todas las semanas su padre los convocaba a una reunión en el patio de la casa como si se tratara de una gran plenaria y allí todos los hijos llegaban con las esperanza enredada en el viento. Empezaba diciendo que venimos de historias lejanas, de himnos hechos de maíz, de tambores que siguen cantando en nuestros pueblos.

De pronto sacaba una bolsa de papel llena de palabras que había recortado de revistas, periódicos y escritos rescatados de los escombros que la gente tiraba como desecho y que para sus propietarios habían perdido utilidad, Su búsqueda le había permitido leer y llenar las arcas de su memoria con muchas historias que crecían y crecían como flores silvestres.

Mientras sus manos se hundían en la bolsa para sacar las palabras y lanzarlas al cielo Angie lo observaba hilvanando la forma de sus sueños. Ella era la semilla para la primera cosecha. Las palabras fueron cayendo al piso de cemento esa mañana, hasta que todos los hijos se amontonaban con el aliento guardado a recogerlas.

Angie vio cómo las palabras se movían de un lado para otro, respiraban, eran lluvia, regalo, muñeca, sonrisa.

Con el lápiz en su mano empezó a escribir versos pequeños en el cuaderno donde se repetía la lluvia de palabras que su padre le había enseñado para que ella se asomara por esa ventana al abecedario.

Sus hermanos, sangre de todas las sangres volteaban las páginas que ella escribía desde una esquina del cuarto.

Hay tanto que contar decía Angie y su pupila se encendía en la noche para seguir escribiendo, como si fuera su respiración, su forma de ser.

Escribió muchos libros de cuento y poesía y se convirtió en una estrella cercana que tiene forma de faraona y vive entre nosotros.



ESCRIBIR ES PARA MI UNA ASIGNATURA PENDIENTE
QUE DEBO HACER TODOS LOS DIAS.

ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO

jueves, 15 de noviembre de 2018

Declaración de Artista - Ángela Penagos Londoño



Declaración de artista

La poesía es el corazón, es la esperanza. Escribo como si fuera mi respiración, mi modo de ser, con actitud veraz
y creativa. Esta experiencia me hace entrar a la palabra que va dibujando imágenes que producen vértigo y sosiego,
lo hago con una expresión serena, que me edifica con sabia cautela, paso a paso, afirmándome en sucesivos grados de
madurez.

Una mujer que puede expresarse es un canal de comunicación con el mundo de las emociones, del afecto y del amor.
Es también mi manera de ser, ciudadana culturalmente activa, con plena conciencia de mis derechos en equidad y
género.

El poema me permite conectar con el léctor para entregarle verbos y metáforas como una forma
de encantamiento que ayuda al espíritu a percibir la belleza. Cuando encuentro la palabra que busco, se encienden luces en la memoria
que me hacen sentir viva para iluminar el cielo de la poesía, desde los Andes paisas, hasta los pétalos de un parpadeo de luz, prueba
de lo simple y lo bello.

Mi obra es testimonio y memoria que se eleva dejando ver como el camino recorrido se abre paso entre los recónditos
pliegues de la memoria.

ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO.


sábado, 13 de octubre de 2018

Un bolero en la noche - poema


Un bolero en la noche

Amamos la noche
que se alza
en la sensualidad
del fuego.

Fluimos en la danza
hacedores de olas
en el ritmo oscuro
de la lluvia.

La forma de la uva
se desgrana
en el agite de la boca
y dejamos en la lengua
la semilla.

La luz en el cielo
de los ojos
atarraya la orquesta
y nos fundimos
en el follaje
de los cuerpos.

Un bolero Caribe
nos embriaga
tiritantes
sedientos.

Un solo espacio
uno solo

en mi canción.

Ángela Penagos Londoño




jueves, 6 de septiembre de 2018

Qué es escribir? -



Escribir es tratar de encontrar una perspectiva nueva. Para mi es importante ser traviesa,jugar con el lápiz ver más allá de lo
que son las formas, es decir, abrir más los ojos que me permitan ver el camino para contarlo de una manera distanta, llena de asombro.
Escribo para que te deslices por una vía, llevado de mi mano y nos volvamos entrañables.

Es transformar lo cotidiano en un acto extraordinario de imaginación y tener la oportunidad de decir algo nuevo sobre el mundo. Es una
mezcla de euforia y de trabajo intenso para transmitir en pocas palabras la belleza y la poesía. Y siempre como un armazón que sostiene la vida: los amigos vivos y muertos, el amor, las diversiones, la música. En una palabra, el mundo del narrador.

Es viajar por una geografía distinta en el país de la imaginación. La poesía es el corazón, es la esperanza, es la sed de los ojos y las
almas.

Ángela Penagos londoño