Angelal

Angelal
El amor es una estación de preguntas y la luna lámpara de sombras sobre el cielo.

En mi voz de mujer




lunes, 26 de enero de 2015

Brebaje de brujas




Sostenga en sus manos una vasija de barro. Acaricie la arcilla, llénala con algas, caballitos de mar. Adobe con ramitas de verbena, botón de oro. Mezcle con movimientos suaves.
Pronuncie la oración: Salga el mal, entre el bien, como entró Jesús a Jerusalén.
Con una cuchara de palo revuelva lentamente. Sirva en un pocillo de pedernal. Tome tragos largos y respire el aroma, mire como sin mirar las llamas amarillas de las velas encendidas.
Permanezca en espíritu, sienta flotar plumas blancas, te crecen alas grandes, patas cortas, cuello largo y pico naranja. ¡ Zas! ahora te has convertido en un ganso…con ese caminar tan pesado, lento y torpe.

ANGELA PENAGOS LONDOÑO



jueves, 22 de enero de 2015

Magenta


MAGENTA

Es una gota de crema sobre un cucurucho.
Botón de fiesta en el cuarto de una niña.
Dibujo en el cuaderno que se quedó en la escuela.
Cosquillas de masmelos y de cumbias.
Ojos asomados en la caja de colores pintando globos y mimos.
El color magenta es gel del cosmos, cielo de madrugadas en nubes de aire.
Es hora de pintar metáforas de cristales y formar estrellas.

ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO

miércoles, 21 de enero de 2015

Instrucciones para armar un príncipe azul




Es necesario tener un lápiz azul con punta delgada.
Deslizar suavemente en papel bambú, pintar la silueta deseada.
Puntear la forma del corazón y pintarlo de rojo encendido, no olvidar juguetear con la ternura de su sombra.
Crear su mirada con la profundidad del mar.
Vestirlo a la usanza antigua.
Colocar una capa que cubra la espalda.
Acariciar sus bucles delicadamente.
Pintar brillo en sus labios y hacerlo sonreir.
Escuchar solo palabras livianas y dulces.
Cuando quedes encantada, hazle la venia.
Retira el lápiz del papel y recuerda que los príncipes azules también se destiñen, su color se desprende desde la esquina del cuarto y el amor que pudo ser amor se va como una cometa perdida en la tarde.

ÁNGELA PENAGOS LONDOÑO