Angelal

Angelal
El amor es una estación de preguntas y la luna lámpara de sombras sobre el cielo.

En mi voz de mujer




jueves, 26 de enero de 2017

Clepsidra - poema Ángela Penagos




Soy rumor de astro
sangre que va al mar
piel tejida de pálpitos
por los seres que han pasado.

Soy el pacífico despertar
del sinsonte
aliento del quark y del roble
memoria sensorial de los ríos
en su destino avivado.

Soy sendero elemental
en la pompa solitaria
de la lápida olvidada

piedra labrada
a la medida de los pasos.

Soy todas las ancianas...
barca encallada
de las mujeres atormentadas
lazarilla de sombras humanas

en el banquete de Hipatía.

Del libro Flor de Arizá

miércoles, 25 de enero de 2017

domingo, 22 de enero de 2017

UVA -Ilusión verde- El Poblado - Medellín





A plena luz del día
Ángela Penagos Londoño

Fue un soleado sábado de Febrero al mediodía. Nelly la empleada trajo la noticia:
“Quitaron la tela verde que cubría la UVA, ahora sí podemos entrar”
La sonrisa de Valeria, Emma y Alicia me animaron a ponerme los tenis para
emprender el ascenso.

Nos acercamos desde el fondo del sendero entre hileras de árboles, mientras caían las hojas que se arremolinan un instante en el aire. Las niñas seguían de largo, se sentían libres, ágiles y felices

La primera sorpresa que nos encontramos fue el iglú de saltos. Entraron y se volvieron baile sin forma desafiando la gravedad. El mundo seguía andando es cierto, mientras ellas posaban sus brincos en mi corazón estacionado en su risa.

Ser abuela exige progresos en la propia vida. Es permitir que se nos asome el alma, el amor, lenguaje que necesitamos para amarillear la existencia.

Continuamos. La montaña resguarda la belleza nativa. Allí escuchamos las voces de los pobladores del lugar, donde se guarda el sonar del agua y la siembra. La bondad del paisaje es desbordante. A nuestro paso vimos la sonrisa abierta de otros niños. Pequeñas manos elevando cometas de vivos colores en la inmensidad del cielo. Aquí hubiera querido soltar la cometa que elevé con mi padre en el mes de Agosto de mi infancia.

Pasamos por el gimnasio urbano donde los jóvenes desafiaban el movimiento con toda la fuerza de sus cuerpos. Por aquí circula la vida, me dije. El ejercicio es un camino inagotable que vibra haciendo alma, cuerpos como ovillos tejiendo sueños.

Sus cuerpos pequeños, graciosos y menudos trepan como enredaderas la montaña hasta llegar a la zona del picnic. Ahora van haciendo rondas y el azul es un enorme tunel de luz mientras una golondrina se mece a la distancia. Aquí tomé aire y descansé mientras ellas enrollaban la vida en juguetones círculos.

Cuando pasamos por el corredor que lleva a la biblioteca encontramos grandes marimbas y tambores. Ellas se acercaron a tocar esos instrumentos con sus dedos pequeños y una ronda de sonidos nombraron la felicidad.

Bajo el sol en retirada me di cuenta que era hora de regresar a casa y llenar la mochila de saudades.Convencer a Valeria, Alicia y Emma no fue fácil. Les conté mientras caminabámos a casa que los puntos cardinales no son cuatro: oriente, occidente, norte y sur, sino cinco, como los concebían los pueblos aztecas, siendo el principal de todos el quinto: el sitio donde estamos parados. Espero que esas enseñanzas queden guardas en algún lugar de su memoria.

El mundo inventado por la UVA-Ilusión verde se quedó por siempre en nosotras y tenemos la certeza que regresaremos sin afán para deslizarnos por los sueños de esta tierra prometida que se ofrece generosa para el disfrute de los niños, jóvenes y adultos. Encendimos hoy esta florescencia del vivir.

















miércoles, 11 de enero de 2017

Matriz andina



Vengo de los mares de otros siglos
desciendo de Wakanda
Furatena
y del Yuma
soy aullido de furia adormecida
volcán de lava indígena
que se resiste a morir en mi sangre.

He muerto muchas veces
como fiebre poblada de fantasmas
recojo vacía la mochila arhuaca
donde guardo metáforas de viaje
para ganarle tiempo a la derrota.

Ahora develo mi voz
que pide ser oída.

Soy memoria
de Bachué y Dabeiba
fogón de piedra
matriz andina.

Traigo en la pulcra humedad de la arcilla
mi origen de agua sagrada
y en sus entrañas
tejo filamentos
de la nueva mujer

Mujer americana!

Ángela Penagos Londoño
Libro de poesía Flor de Arizá

martes, 10 de enero de 2017

Flor de Arizá




Brotan esquejes del útero vegetal
-rojo encendido-
oráculo en la memoria
de los iniciados.

Flor
hostia de sol
vida untada de polen
pluma que espera
arder en el milagro.

Lunaré en la raíz
de su otoño
fragante
floración
desvanecida
en barajas de papiros
que vuelan.

Crecer en la noche
hasta descifrar el aire
de su llama.

Germinarme cierta
entre las piedras
y lenguajes antiguos
de savia.

Arizá

Arizá

flor sustantiva
en la hondura del fuego.

Ángela Penagos Londoño
Libro Flor de arizá
Ganador Estímulos PP Cultura 2016
Alcaldía de Medellín

viernes, 30 de diciembre de 2016

Anticipo del viaje - poema Ángela Penagos


En la hora final
quiero comprender
la geometría
de un nido.

Un nido
ofrenda
de plumas
y cantos.

En la soledad
las alas de los polluelos
prófugos de cielo
sorprendidos de ramas
y musgo seco.

Ese día
quiero escuchar
la melodía
entre las piedras
de la cascada

la onda infinita
de alivio para el viaje

y en el último instante
definitiva la mirada,
los párpados abiertos
al iris del silencio.

Agazapada una lágrima
hacia las sombras
del adios.

Todo Visto.

Todo cumplido.

Libro Flor de Arizá

Ángela Penagos Londoño

martes, 27 de diciembre de 2016

Por las estelas del viento Poeta Lucio Estévez. Cuba.



POR LAS ESTELAS DEL VIENTO.
(Dedicado a Angela Penagos Londoño
por ella y su libro Ecos de Marimba)
Por las estelas del viento viene el silencio
tras las huellas de su nombre coronado de infancia
sin miedo ni enigmas de mujer acostumbrada
a platicar con los angeles en sitios de amor e inocencia
y unir los espejos del alba en sus ojos.
He conocido en persona sus gaviotas
horizontes, litorales
pero después de leer su libro Ecos de Marimba
la sé de memoria y aparece de pronto
en sueños y añoranzas con el pájaro de su risa en vuelo por su boca,
un anillo de luna enredado en su pelo
y el misterio poético de un libro
que llega con el angel de su nombre
en las estelas del viento a saludar la noche
y alegrar mis tristezas.
Lucio Estévez. Cuba EUA